martes, 10 de abril de 2012

48 días

Estoy harta de cambiar de vida, de intentar arreglar la que tengo, de ponerme propósitos, de hacerme horarios y de fracasar en todo lo anterior. Soy buena persona. Soy una chica que sonríe, que recoge los papeles cuando no atina en la papelera, que saca las bolsas de basura por la noche antes de que pase el camión, que nunca aparca mal y respeta las señales y límites de velocidad, que ayuda cuando puede, que recicla... De verdad, soy buena persona.

¿Por qué tengo entonces este mal concepto de mí misma? ¿Por qué creo que cualquier persona es mejor, más lista, inteligente, aguda, simpática y atractiva que yo? ¿Por qué cuando me miro al espejo sólo veo un cúmulo de errores? ¿Por qué sólo puedo acordarme de todos los fallos que cometo? ¿Por qué hago cosas que sé que no me vienen bien? ¿Por qué?

No soy feliz. ¿Por qué narices no soy feliz? ¿Por qué no cambio lo que me hace infeliz? Parece que no soy suficiente para nadie, ni si quiera para mí misma. 

Sé que siempre estoy con lo mismo, que me repito más que el ajo, que me caigo más veces de las que me levanto, que doy un paso hacia delante y tres hacia atrás. Cuando empecé este blog pensé que si me comprometía con alguien más que conmigo misma, que si pasaba los pensamientos de mi diario personal a uno en internet, aunque sólo fuera por "vergüenza" me mantendría a raya. Pero no. Sólo he pasado de mentirme a mí misma a mentir a cualquiera que caiga aquí.

Pensé que podría hacerlo porque lo he hecho otras veces. Pensé que ser la "inspiración", el "modelo a seguir" de otras personas conseguiría motivarme. ¡Qué fracaso tan estrepitoso! Aquí estoy, escribiendo a nadie. Y sin embargo, lo único que puede hacer una es mirar hacia delante, tomar aire, levantarse y seguir. Este camino es de un sólo sentido. Y si es así, ¿qué narices hago sentada en la cuneta?

48 días es un plazo. Uno como otro cualquiera. No tiene más significado. Es el que me he dado para demostrarme que puedo hacer las cosas bien. Estoy cansada de llorar, de sentir vergüenza de mí misma, de esperar a que las cosas cambien solas... 8 semanas enteras que empiezan hoy. Ahora. No mañana, ni esta tarde, ni el lunes que viene. 

No más "lo siento", ¿vale? Las lamentaciones no sirven de nada, realmente. Está bien pedir perdón si nos equivocamos, pero sólo sirve si nos perdonamos a nosotros mismos. Flagelarse no tiene ningún sentido y menos vivir lamentándose de algo que ya no podemos cambiar.

Sed felices y si no lo sois coged un folio en blanco y un bolígrafo. El futuro lo elegimos nosotros. Escribid algo que queréis cambiar de vosotros, de vuestra vida, y algo que os ayude a cambiarlo. Es igual de sencillo para todos e igual de duro.

viernes, 23 de marzo de 2012

GRACIAS

¡Hola!

He estado pensando mucho. La verdad es que es algo que no dejo de hacer, nunca. Me parece que es un inconveniente: he llegado a la conclusión de que las personas que piensan demasiado no son felices.

Mi vida es una montaña rusa, no porque sea igual de feliz que cuando voy al parque de atracciones, sino porque mi estado de ánimo sube, baja, da vueltas de campana, miro al cielo y de repente parece que me estrello contra el suelo.

Siempre he pensado que la vida no es difícil.

"The life is not a big deal, it's only a sunday afternoon in the park:
sometimes it's sunny, sometimes it rains, but always we are with friends and we carry snack".

Ya sé que a veces nos sorprendemos viviendo experiencias desagradables que no creemos merecer, situaciones adversas que no sabemos si seremos capaces de superar... ¿Si los dramas personales están a la orden del día cómo puedo decir que la vida es fácil? Es muy sencillo escribir sobre la finalidad última de nuestra existencia o lo espiritual que trasciende toda experiencia física, pero el día a día es distinto y para muchas personas termina siendo una lucha. ¿Cómo puede ser fácil la vida para quienes mueren de hambre o nacen enfermos y sin posibilidad de recibir la ayuda que necesitan, para quienes no cuentan con lo más básico? No lo sé. No tengo respuesta. Pero pensar en esas personas que no tienen nada y darme cuenta de que lo único que nos diferencia de ellos es el azar, haber sido tan afortunados de nacer en una familia con recursos en un país "del primer mundo" sólo me recuerda lo fácil que es todo para nosotros.

La vida que conozco es fácil, por más que me empeñe en complicarla, en ver oscuros rincones en los que hay luz a raudales. Así que me bajo de la montaña rusa, pero no para subirme en la noria, en los coches locos o en la cama elástica. He preparado merienda y me voy al parque, que hace mucho tiempo que me esperan.

Os animo a todos aquellos que os sintáis mal, aquellos que creáis que no hay razones para levantarse de la cama, quienes os encontréis solos, perdidos, tristes a que miréis a vuestro alrededor y decidáis por fin encender la luz, correr las cortinas, abrir la ventana, respirar hondo, dirigiros a la puerta, abrirla y salir de ese cuarto oscuro que hemos decidido crear para escondernos de todo lo desconocido que nos espera. Sabed que si hay por lo que sufrir es porque hay por lo que merece vivir.

Y sí, a veces las cosas se tuercen y cuando creemos que se van arreglar, resulta que se "retuercen" y quizá haya cosas que nunca vayan a mejor, personas a las que queremos que perdamos en el camino, amigos que nos decepcionen, jefes que nos amarguen, crisis económicas que nos arrastren... Pero ésas nunca serán lo que importe, porque lo que vale la pena es perseverar cuando las cosas no salen bien a la primera, haber pasado tiempo con las personas a quienes quieres, aprender de las situaciones y personas que pasan por nuestras vidas y salir y disfrutar de todo lo maravilloso que nos ofrece la vida. Para eso no hace falta nada material, sólo detenernos un momento a observar, escuchar y sentir. Y entonces dar las gracias por lo fácil que es nuestra vida.








Estos son algunos de los momentos intrascendentes y maravillosos de los que se compone mi vida. ¿Cuáles son los vuestros?

jueves, 8 de marzo de 2012

Algunos cambios

¿Cuándo decir basta? ¿Es suficiente decirlo? ¿Cómo cambiar las cosas? ¿Cómo empezar a cambiar nosotros mismos? ¿Por dónde? No es fácil dejar la rutina, apartarnos de lo conocido, quitarnos el cinturón de seguridad y lanzarnos. "Mejor malo conocido" ¡Leche cacharro! Hay tantas cosas maravillosas esperándonos fuera y nosotros encerrados en nuestra zona de confort. Ampliemos nuestras fronteras y exploremos lo desconocido, planteémonos retos y VIVAMOS.

No te acuestes sin haber sonreído, sin haber leído una página de un libro, sin haberte detenido a observar algo bonito, sin haber dicho una palabra amable, sin haberte cuidado, sin haber bailado, escuchado música, pintado, cocinado... Sin haber hecho algo que realmente te haga feliz. Eso debe ser una norma, la condictio si ne qua non del día a día del resto de nuestras vidas.

Ese es mi cambio. Hoy dejo de perder el tiempo, mi tiempo, mi vida.

martes, 6 de marzo de 2012

Algunas lágrimas...

Hoy tengo el día tonto. No es que haya días en que no me acuerde de ella, es que los hay en los que siento su pérdida igual que el día que se fue. Ya sé que es el orden natural, que era mayor y que se fue antes de que llegara lo peor... Yo recé para que vinieran a buscarla y se la llevaran tranquilamente, sin dolores, sin sufrimiento, pero sigo echándola de menos: sus consejos, nuestras conversaciones, su olor...

Sí, hay días tontos como los de hoy y procuro pensar sólo en todo lo bueno que me dejó.


lunes, 5 de marzo de 2012

Un "empujoncito"

El viernes empecé con Naturhouse. No, no cobro por la publicidad, es que hace unos años seguí un régimen y me quedé genial. Sí, engordé, pero no puedo hablar de "efecto rebote" como si los kilos se hubieran apoderado de mí sin razón, demasiado delgada estoy para la cantidad ingente de comida que me meto entre pecho y espalda...

Bastó irme de viaje para adelgazar 6 kilos en 2 semanas. ¿Magia? No, se me fue la ansiedad. Creo que es el alejarme de casa y de la rutina. El caso es que el efecto del viaje no duró casi nada y en una semana y media volví a sentir que un monstruo rugía en mi interior... En menos de un mes he recuperado todo el peso y sigo sumando. Como así no se puede vivir y cualquier atisbo de fuerza de voluntad parece ser un simple espejismo, el viernes, sin pensarlo mucho y con la energía de la decisión recién tomada mi madre y yo nos plantamos en Naturhouse.

Si alguien no conoce sus "métodos" os lo resumo: una dieta básica con restricción de hidratos de carbono (sólo por la mañana y con moderación), que incorpora fruta sólo a media mañana y en la merienda, y que se basa en el consumo de proteínas y verduras, reforzada con complementos según tus necesidades en forma de viales, pastilla y fibra. ¿Cuánto? 77€ las dos. Le pediré la factura a mi madre para saber cuánto es cada cosa, ¿vale? Hay que aclarar que las pastillas duran más de dos semanas, así que es algo que sólo habría que comprar 2 veces al mes. Los viales, en cambio, vienen justos para 7 días.

Sí, ya sé que complementos de este tipo los podemos encontrar hasta en el Mercadona, pero a mí el hecho de tener que ir todas las semanas a pesarme me genera una obligación que me motiva. Y mira, a cada uno lo que le funcione, ¿no?

Le he pedido que no me diga cuánto peso, porque así me desentiendo de ese tema, de forma que sólo os diré cuánto voy bajando. Oye, es que si no cada vez que paso por el cuarto de baño me subo a la báscula y no es cuestión.

A esto hay que sumarle el ejercicio, por supuesto. El viernes ya empezamos a caminar. Estamos saliendo a eso de las 6'15 de la mañana y nos damos un "paseo" de 10 km. A mitad de camino nos paramos en un gimnasio al aire libre y hacemos un poco de ejercicio anaeróbico...

¿Algo bueno de este régimen? No hay cantidades. Bueno, te dicen que de fruta comas 2 piezas, pero la verdad es que está bien. El hecho de poder comer hasta reventar viene de maravilla al principio porque te ayuda a vencer la ansiedad... Que te entra el gusanillo por la noche, pues cena pechuga a la plancha hasta hartarte.

Pues nada, el sábado os cuento cómo ha ido la cosa...


viernes, 10 de febrero de 2012

Una visita descortés

Una mosca campa a sus anchas en mi salón. No la he invitado, no es bienvenida y no hace ni caso a mis insinuaciones... Me veré obligada a sacar el insecticida.

Termino de ver un capítulo de Anatomía de Grey. Me gusta la serie, esas relaciones imposibles y los amores incontenibles. Siento un poco de envidia, la verdad. Todo es más intenso si proviene de Hollywood. Me parece que a mi vida le falta un poco de algo, una "chispa".

Pondré música, todo es mejor si hay música.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Sí, otra vez por aquí

No sé cuándo, cómo ni porqué, pero ahora todo es distinto, yo soy distinta. No es el peso, la ropa, la familia o el dinero, es mi actitud lo que ha cambiado, por fin -todo sea dicho-. Y desde que he cambiado todo va mucho mejor: soy feliz.