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miércoles, 19 de octubre de 2011

It's over. New beginnig.

¿Sabéis? Estoy asqueada de pensar siempre en los kilos, en las tallas y en las lorzas. Me parece que he convertido en un problema algo que nunca lo había sido. Yo comía lo que me daba la gana y hacía deporte, simplemente. Y ahora este tema ocupa mi mente dia y noche. Se acabó.

Reclamo mi derecho a ser feliz, sin obsesiones, sin problemas. Y para celebrar esta nueva concepción de mi vida, me voy a dar un paseo, que hace mucho tiempo que no camino por caminar, que no voy sin rumbo.

Está hecho.

Billete de ida

Parece mentira que haya tardado tanto, pero estoy aprendiendo. No os vayáis a pensar que he tenido una Epifanía; nada trascendental, lo básico. Mi novio lleva muchos años diciéndomelo y acabo de caer en la cuenta de que tenía razón. Yo que pensaba que I es tan "básico" y va a resultar un pozo de sabiduría... Así que voy a tener que cambiar mi Decálogo, el que tenía no me sirve. Un decálogo ha de ser más "básico" que el que había elaborado, algo que no se incumpla, que no nos vaya a suponer una decepción continua. El decálogo tiene que definirme como persona, ser un reflejo de quién soy ahora, pero también de quién aspiro a ser.


Y ahora una noticia estupenda: el día 29 de octubre "nos vamos a casa". Lo maravilloso de este viaje es que el "nos" incluye a mi abuela. ¡Sí! Vivirá en casa de mi madre. Yo me he comprometido a cualquier cosa que haga falta. Por lo pronto, y hasta que encuentre a alguien de confianza por las mañanas, cuidaré de ella mientras mi madre trabaja y ayudaré a levantarla y acostarla. Mi abuela está muy contenta y ya la he visto sonreír dos veces cuando habla del viaje (parece una tontería, pero mi abuela no sonríe nunca, así que me hace muy feliz verla tan contenta). No es que tenga especial interés en vivir con mi madre, simplemente no quiere pasar ni un día más en la residencia.

Entre mis tíos, algunos son más reticentes que otros y uno de mis primos me ha llegado a decir que la habíamos convencido para que se viniera con nosotras... Casi da la impresión de que vayamos a raptarla o la hayamos "captado" como si fuéramos una secta. Da igual, porque la única opinión que importa es la de mi abuela y no hay nada que discutir con nadie más.

Mi madre tiene un poco de miedo a verse abrumada con la situación: mi abuela está en una silla de ruedas y no se mantiene de pie, así que hay que levantarla por las mañanas, cambiarle el pañal, asearla, vestirla, ayudarle a comer y acostarla. Además, al vivir tan lejos el viaje supone un gran trastorno y no quería llevarse a mi abuela para después tener que volver a llevarla a Zaragoza a una residencia. La verdad es que lo entiendo, pero también comprendo que mi madre sufre mucho y que tiene la necesidad de intentarlo. Pero esto sólo puede ser para bien, estoy segura.