Hace diez años te escribí un poema. En aquella ocasión cuidabas tú de mí, viniste de propio a hacerlo, pero ésa fue solo una de entre muchas. Casi no me ha dado tiempo a hacer lo mismo por ti y lo siento. Siempre me quedarán estos dos últimos meses que han sido un regalo.
No he encontrado aquel poema, pero recuerdo el título: "A la Vieja". Lo elegiste tú y yo que no entendía el significado, por restarle brusquedad, añadí: "mi querida abuela". Terminaba diciendo:
"Cargas 77 años que te pesan igual que kilos,
y a la espalda, las penurias y tristezas, el amor y el regocijo,
llenan tu saco roto y remendado por el trote del camino".
Ahora te has ido, Abuela, y dejas un vacío imposible de llenar, pero sé que estás cerca, velando por todos nosotros.
Acuérdate de que me prometiste estar en primera fila esperando cuando me llegue la hora. Yo he cumplido mi parte: no te dejé sola.
Te quiero, bacalao.