Estoy harta de cambiar de vida, de intentar arreglar la que tengo, de ponerme propósitos, de hacerme horarios y de fracasar en todo lo anterior. Soy buena persona. Soy una chica que sonríe, que recoge los papeles cuando no atina en la papelera, que saca las bolsas de basura por la noche antes de que pase el camión, que nunca aparca mal y respeta las señales y límites de velocidad, que ayuda cuando puede, que recicla... De verdad, soy buena persona.
¿Por qué tengo entonces este mal concepto de mí misma? ¿Por qué creo que cualquier persona es mejor, más lista, inteligente, aguda, simpática y atractiva que yo? ¿Por qué cuando me miro al espejo sólo veo un cúmulo de errores? ¿Por qué sólo puedo acordarme de todos los fallos que cometo? ¿Por qué hago cosas que sé que no me vienen bien? ¿Por qué?
No soy feliz. ¿Por qué narices no soy feliz? ¿Por qué no cambio lo que me hace infeliz? Parece que no soy suficiente para nadie, ni si quiera para mí misma.
Sé que siempre estoy con lo mismo, que me repito más que el ajo, que me caigo más veces de las que me levanto, que doy un paso hacia delante y tres hacia atrás. Cuando empecé este blog pensé que si me comprometía con alguien más que conmigo misma, que si pasaba los pensamientos de mi diario personal a uno en internet, aunque sólo fuera por "vergüenza" me mantendría a raya. Pero no. Sólo he pasado de mentirme a mí misma a mentir a cualquiera que caiga aquí.
Pensé que podría hacerlo porque lo he hecho otras veces. Pensé que ser la "inspiración", el "modelo a seguir" de otras personas conseguiría motivarme. ¡Qué fracaso tan estrepitoso! Aquí estoy, escribiendo a nadie. Y sin embargo, lo único que puede hacer una es mirar hacia delante, tomar aire, levantarse y seguir. Este camino es de un sólo sentido. Y si es así, ¿qué narices hago sentada en la cuneta?
48 días es un plazo. Uno como otro cualquiera. No tiene más significado. Es el que me he dado para demostrarme que puedo hacer las cosas bien. Estoy cansada de llorar, de sentir vergüenza de mí misma, de esperar a que las cosas cambien solas... 8 semanas enteras que empiezan hoy. Ahora. No mañana, ni esta tarde, ni el lunes que viene.
No más "lo siento", ¿vale? Las lamentaciones no sirven de nada, realmente. Está bien pedir perdón si nos equivocamos, pero sólo sirve si nos perdonamos a nosotros mismos. Flagelarse no tiene ningún sentido y menos vivir lamentándose de algo que ya no podemos cambiar.
Sed felices y si no lo sois coged un folio en blanco y un bolígrafo. El futuro lo elegimos nosotros. Escribid algo que queréis cambiar de vosotros, de vuestra vida, y algo que os ayude a cambiarlo. Es igual de sencillo para todos e igual de duro.