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domingo, 14 de octubre de 2012

No soy una víctima

Creamos nuestras vidas según el concepto que tenemos de nosotros mismos. Es muy fácil esconderse tras excusas y justificar nuestro presente en el pasado, pero no tanto aceptar que la vida viene de una determinada forma y que lo que nos define es cómo decidimos afrontarla.

Ya está bien de quejarse, ¿no os parece? ¡¿Qué mierda es esta de autocompadecerse?! ¿Tenéis problemas? Pues como todo el mundo: no sois especiales, Dios no os tiene manía. Empezad por hacer una lista. Sí, así de sencillo: el paso número 1 es "identificar los problemas". No hace falta que sean de tipo existencial, esas cosas que os disgustan de vosotros mismos, que os pesan y os impiden avanzar.

Bien, justo al lado escribid el contrario; vamos, que el paso número 2 es "crear una nueva realidad". Si vuestro problema es que no tenéis trabajo, el contrario es muy sencillo: yo tengo trabajo; si tenéis una relación sentimental que no os aporta nada, el contrario es: yo tengo una pareja cariñosa, fiel y comprensiva (o lo que sea que busquéis en esa persona).

Identificadas las situaciones que queremos eliminar en nuestras vidas y definida la realidad que la va a sustituir, tracemos un camino, uno simple. Si tu problema es que no te gusta la imagen que se refleja en el espejo y tu nueva realidad es "yo tengo un cuerpo esbelto", el paso número 3 es "determinar qué necesitas para cambiar una situación por la otra".

No, no he descubierto la pólvora y es tan sencillo que resulta casi absurdo escribirlo... Y me pregunto, ¿por qué narices si es tan fácil vivimos sumidos en nuestros problemas? Ya, yo tampoco lo entiendo, porque todos nos sabemos la teoría. Será que fallamos en la práctica. 

lunes, 24 de septiembre de 2012

En papel

Últimamente no paso por el blog porque he retomado mi diario. Me parece que es simplemente por comodidad: me cuesta más escribir aquí. Estoy realizando una serie de cambios en mi vida. Me ha costado mucho tiempo darme cuenta de que está en mi mano hacer lo que quiera con mi vida. Poco a poco.


domingo, 9 de septiembre de 2012

Cambiando de tercio

Hoy escribo no para decir "mañana empiezo", sino "hoy ha sido mi primer día". Es un cambio, ¿no? Para mañana, no obstante, también hay cosas pendientes: salir a correr. Voy a intenter crear una rutina de ejercicio. Es duro porque estoy muy gordita y en un estado físico lamentable, pero quejarse es lo único que no sirve, así que paso al "plan b": sudar. 

De todas formas, soy realista y no espero correr media hora desde el primer día. Empezaré despacio e iré aumentando los tiempos. Pero la idea es dedicar 30 minutos diarios al ejercicio aeróbico, así que si a los 30 segundos el corazón se me sale del pecho, caminaré rápido.

Mañana hace una semana que mi novio se fue. Es curioso, la verdad, porque casi no le he echado de menos: es que el whatsup, el skype, el facetime y el viber hacen mucho más pasajeras las separaciones... Hoy hemos "cenado juntos" y estamos a unos miles de kilómetros de distancia.

Espero que esta experiencia nos sirva para crecer y madurar por separado, para valorar al otro y para sanar algunas cosas. A mí, personalmente, me va a servir para descansar de mi suegra. ¡Ay! Pero tengo que hacer el esfuerzo de dejar de pensar en ella, porque de nada sirve que no vaya a verla si está en mi mente todo el día.

Está bien estar sola, aprender a hacer cosas sola, disponer de tu tiempo como quieras, hacerte responsable de tí misma. Y hablando de "ser responsable": ¡a la cama, que mañana hay que madrugar".

Un beso.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Empezando de cero

La vida nos sorprende. Es increíble cuánto pueden cambiar las cosas.  Antes de ayer despedí a mi novio en el aeropuerto. El día 1 de agosto le despidieron y ha encontrado trabajo en el extranjero. En principio es por uno o dos años, pero he decidido no hacer planes a largo plazo; ya veremos qué pasa. Yo acabo de empezar a trabajar y me he matriculado en un curso de especialización, así que aquí estoy: sola.

Tengo un montón de tiempo y espacio; ahora hay que decidir qué hacer con eso.


martes, 10 de abril de 2012

48 días

Estoy harta de cambiar de vida, de intentar arreglar la que tengo, de ponerme propósitos, de hacerme horarios y de fracasar en todo lo anterior. Soy buena persona. Soy una chica que sonríe, que recoge los papeles cuando no atina en la papelera, que saca las bolsas de basura por la noche antes de que pase el camión, que nunca aparca mal y respeta las señales y límites de velocidad, que ayuda cuando puede, que recicla... De verdad, soy buena persona.

¿Por qué tengo entonces este mal concepto de mí misma? ¿Por qué creo que cualquier persona es mejor, más lista, inteligente, aguda, simpática y atractiva que yo? ¿Por qué cuando me miro al espejo sólo veo un cúmulo de errores? ¿Por qué sólo puedo acordarme de todos los fallos que cometo? ¿Por qué hago cosas que sé que no me vienen bien? ¿Por qué?

No soy feliz. ¿Por qué narices no soy feliz? ¿Por qué no cambio lo que me hace infeliz? Parece que no soy suficiente para nadie, ni si quiera para mí misma. 

Sé que siempre estoy con lo mismo, que me repito más que el ajo, que me caigo más veces de las que me levanto, que doy un paso hacia delante y tres hacia atrás. Cuando empecé este blog pensé que si me comprometía con alguien más que conmigo misma, que si pasaba los pensamientos de mi diario personal a uno en internet, aunque sólo fuera por "vergüenza" me mantendría a raya. Pero no. Sólo he pasado de mentirme a mí misma a mentir a cualquiera que caiga aquí.

Pensé que podría hacerlo porque lo he hecho otras veces. Pensé que ser la "inspiración", el "modelo a seguir" de otras personas conseguiría motivarme. ¡Qué fracaso tan estrepitoso! Aquí estoy, escribiendo a nadie. Y sin embargo, lo único que puede hacer una es mirar hacia delante, tomar aire, levantarse y seguir. Este camino es de un sólo sentido. Y si es así, ¿qué narices hago sentada en la cuneta?

48 días es un plazo. Uno como otro cualquiera. No tiene más significado. Es el que me he dado para demostrarme que puedo hacer las cosas bien. Estoy cansada de llorar, de sentir vergüenza de mí misma, de esperar a que las cosas cambien solas... 8 semanas enteras que empiezan hoy. Ahora. No mañana, ni esta tarde, ni el lunes que viene. 

No más "lo siento", ¿vale? Las lamentaciones no sirven de nada, realmente. Está bien pedir perdón si nos equivocamos, pero sólo sirve si nos perdonamos a nosotros mismos. Flagelarse no tiene ningún sentido y menos vivir lamentándose de algo que ya no podemos cambiar.

Sed felices y si no lo sois coged un folio en blanco y un bolígrafo. El futuro lo elegimos nosotros. Escribid algo que queréis cambiar de vosotros, de vuestra vida, y algo que os ayude a cambiarlo. Es igual de sencillo para todos e igual de duro.

viernes, 23 de marzo de 2012

GRACIAS

¡Hola!

He estado pensando mucho. La verdad es que es algo que no dejo de hacer, nunca. Me parece que es un inconveniente: he llegado a la conclusión de que las personas que piensan demasiado no son felices.

Mi vida es una montaña rusa, no porque sea igual de feliz que cuando voy al parque de atracciones, sino porque mi estado de ánimo sube, baja, da vueltas de campana, miro al cielo y de repente parece que me estrello contra el suelo.

Siempre he pensado que la vida no es difícil.

"The life is not a big deal, it's only a sunday afternoon in the park:
sometimes it's sunny, sometimes it rains, but always we are with friends and we carry snack".

Ya sé que a veces nos sorprendemos viviendo experiencias desagradables que no creemos merecer, situaciones adversas que no sabemos si seremos capaces de superar... ¿Si los dramas personales están a la orden del día cómo puedo decir que la vida es fácil? Es muy sencillo escribir sobre la finalidad última de nuestra existencia o lo espiritual que trasciende toda experiencia física, pero el día a día es distinto y para muchas personas termina siendo una lucha. ¿Cómo puede ser fácil la vida para quienes mueren de hambre o nacen enfermos y sin posibilidad de recibir la ayuda que necesitan, para quienes no cuentan con lo más básico? No lo sé. No tengo respuesta. Pero pensar en esas personas que no tienen nada y darme cuenta de que lo único que nos diferencia de ellos es el azar, haber sido tan afortunados de nacer en una familia con recursos en un país "del primer mundo" sólo me recuerda lo fácil que es todo para nosotros.

La vida que conozco es fácil, por más que me empeñe en complicarla, en ver oscuros rincones en los que hay luz a raudales. Así que me bajo de la montaña rusa, pero no para subirme en la noria, en los coches locos o en la cama elástica. He preparado merienda y me voy al parque, que hace mucho tiempo que me esperan.

Os animo a todos aquellos que os sintáis mal, aquellos que creáis que no hay razones para levantarse de la cama, quienes os encontréis solos, perdidos, tristes a que miréis a vuestro alrededor y decidáis por fin encender la luz, correr las cortinas, abrir la ventana, respirar hondo, dirigiros a la puerta, abrirla y salir de ese cuarto oscuro que hemos decidido crear para escondernos de todo lo desconocido que nos espera. Sabed que si hay por lo que sufrir es porque hay por lo que merece vivir.

Y sí, a veces las cosas se tuercen y cuando creemos que se van arreglar, resulta que se "retuercen" y quizá haya cosas que nunca vayan a mejor, personas a las que queremos que perdamos en el camino, amigos que nos decepcionen, jefes que nos amarguen, crisis económicas que nos arrastren... Pero ésas nunca serán lo que importe, porque lo que vale la pena es perseverar cuando las cosas no salen bien a la primera, haber pasado tiempo con las personas a quienes quieres, aprender de las situaciones y personas que pasan por nuestras vidas y salir y disfrutar de todo lo maravilloso que nos ofrece la vida. Para eso no hace falta nada material, sólo detenernos un momento a observar, escuchar y sentir. Y entonces dar las gracias por lo fácil que es nuestra vida.









Estos son algunos de los momentos intrascendentes y maravillosos de los que se compone mi vida. ¿Cuáles son los vuestros?