¡Hola!
He estado pensando mucho. La verdad es que es algo que no dejo de hacer, nunca. Me parece que es un inconveniente: he llegado a la conclusión de que las personas que piensan demasiado no son felices.
Mi vida es una montaña rusa, no porque sea igual de feliz que cuando voy al parque de atracciones, sino porque mi estado de ánimo sube, baja, da vueltas de campana, miro al cielo y de repente parece que me estrello contra el suelo.
Siempre he pensado que la vida no es difícil.
"The life is not a big deal, it's only a sunday afternoon in the park:
sometimes it's sunny, sometimes it rains, but always we are with friends and we carry snack".
Ya sé que a veces nos sorprendemos viviendo experiencias desagradables que no creemos merecer, situaciones adversas que no sabemos si seremos capaces de superar... ¿Si los dramas personales están a la orden del día cómo puedo decir que la vida es fácil? Es muy sencillo escribir sobre la finalidad última de nuestra existencia o lo espiritual que trasciende toda experiencia física, pero el día a día es distinto y para muchas personas termina siendo una lucha. ¿Cómo puede ser fácil la vida para quienes mueren de hambre o nacen enfermos y sin posibilidad de recibir la ayuda que necesitan, para quienes no cuentan con lo más básico? No lo sé. No tengo respuesta. Pero pensar en esas personas que no tienen nada y darme cuenta de que lo único que nos diferencia de ellos es el azar, haber sido tan afortunados de nacer en una familia con recursos en un país "del primer mundo" sólo me recuerda lo fácil que es todo para nosotros.
La vida que conozco es fácil, por más que me empeñe en complicarla, en ver oscuros rincones en los que hay luz a raudales. Así que me bajo de la montaña rusa, pero no para subirme en la noria, en los coches locos o en la cama elástica. He preparado merienda y me voy al parque, que hace mucho tiempo que me esperan.
Os animo a todos aquellos que os sintáis mal, aquellos que creáis que no hay razones para levantarse de la cama, quienes os encontréis solos, perdidos, tristes a que miréis a vuestro alrededor y decidáis por fin encender la luz, correr las cortinas, abrir la ventana, respirar hondo, dirigiros a la puerta, abrirla y salir de ese cuarto oscuro que hemos decidido crear para escondernos de todo lo desconocido que nos espera. Sabed que si hay por lo que sufrir es porque hay por lo que merece vivir.
Y sí, a veces las cosas se tuercen y cuando creemos que se van arreglar, resulta que se "retuercen" y quizá haya cosas que nunca vayan a mejor, personas a las que queremos que perdamos en el camino, amigos que nos decepcionen, jefes que nos amarguen, crisis económicas que nos arrastren... Pero ésas nunca serán lo que importe, porque lo que vale la pena es perseverar cuando las cosas no salen bien a la primera, haber pasado tiempo con las personas a quienes quieres, aprender de las situaciones y personas que pasan por nuestras vidas y salir y disfrutar de todo lo maravilloso que nos ofrece la vida. Para eso no hace falta nada material, sólo detenernos un momento a observar, escuchar y sentir. Y entonces dar las gracias por lo fácil que es nuestra vida.



Estos son algunos de los momentos intrascendentes y maravillosos de los que se compone mi vida. ¿Cuáles son los vuestros?
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