Soy una persona optimista. Sí, he tenido problemas y he pasado malas rachas, pero no creo que nadie pueda decir que soy triste. La risa (y las carcajadas) es algo que me sale fácilmente, casi se me escapa e intento escapar de situaciones deprimentes y de los dramas. Nunca me ha parecido que vivir fuera algo difícil, y no siempre lo he tenid fácil.
Esta Barbie no es rubia
viernes, 27 de febrero de 2026
La niña que quería "verde"
He vivido toda mi infancia y adolescencia en una casa rodeada de naturaleza. Nos hemos subido a árboles, hemos bajado barrancos, hemos subido montañas... Oye, y es ahora, que vivo en un piso, que me entra el gusanillo por la jardinería. ¡Qué oportuna!
El caso es que, si no os lo he comentado os lo digo ahora, tengo un piso -alquilado- que es un lujo de piso (sobretodo si tenéis en cuenta que veníamos de un apartamento de 45 metros cuadrados en el que teníamos la secadora en el dormitorio). Pues sí, este piso debe tener unos 100 m2, distribuidos en cocina con solana, salón, 3 habitaciones y 2 baños. Pero es que, además, tenemos un balconcito que da a la calle y un patio interior. El patio interior debe tener unos 4 m2 y los he dedicado a mis plantas. Craso error.
Cualquiera podría pensar que el cultivo en la ciudad sería más sencillo. Pues no. No los veis, pero resulta que estamos rodeados, invadido, infestados, por los bichos. Y desde que pongas una triste maceta, ahí van todos: hormigas, trips, cochinilla, mosca blanca, araña roja... No, no hay racismo en el mundo de los insectos. Pero ahí no termina la cosa, porque también hay hongos, bacterias y enfermedades de todo tipo que atacan a las plantas. Sí, todo esto en un patio interior, en la ciudad.
Así, que mi deseo de tener unas plantitas, unas hortalizas, unos frutales se ha visto truncado. Para mantener los bichos a raya tengo que dedicarle
A través de Ari encontré un blog muy recomendable: Cosas que (me) pasan. No deja de sorprenderme cuánta gente con talento y anónima que hay. Personas especiales, "con algo", que rebosan creatividad. A mí a penas se me ocurren cosas sobre las que escribir y, aunque encuentre un tema, parece que no soy capaz de transmitirlo en el mismo tono que tiene en mi mente.
El otro día
Eh, What's up, Doc?
Recuerdo perfectamente el día que aprendí esta expresión en inglés. Bueno, no, no recuerdo qué día fue exactamente, la verdad, aunque sí que estaba en 3º de EGB y la imagen del diccionario de inglés. Tengo memoria fotográfica, aunque muy poco desarrollada, la verdad. Con el tiempo las imágenes se difuminan y se vuelven borrosas... Pero me vino muy bien cuando tuve que aprenderme la tabla periódica, la verdad. Aún recuerdo algunos elementos: Hidrógeno, Litio, Sodio, Potasio, Rubidio, Cesio, Francio, Berilio, Magnesio, Calcio... ¡Bah! Cada vez menos :P
Bueno, todo esto venía a colación del título del post. La memoria la estoy ejercitando bastante últimamente. Tengo los exámenes en septiembre y pienso terminar la Carrera, así que disculpadme porque no podré visitaros en una temporada.
¿Por qué hoy? Porque he recibido un premio que me ha hecho mucha ilusión... No, de todos los sorteos que publiqué nada, pero este es mejor porque me lo ha concedido Silvia de Miss Independent y consiste en contar 7 cosas sobre una misma. Y como a mí me gusta hablar tanto sobre mí que he creado un blog, pues me lanzo al tema:
1-.
El paseo de ayer duró una hora y media. Avda. Clavé, C/ Gral Mayandía, Paseo Maria Agustín, Paso de Pamplona, Plaza Paraíso, Paseo Independencia, C/ del Coso, C/ Alfonso I, Plaza del Pilar, Paseo Echegaray, Puente de Piedra, C/ Jaime I, C/ del Coso, Paseo Independencia, Plaza Paraíso, Paseo de Pamplona, Paseo Maria Agustín, C/ Gral Mayandía, Avda. Clavé.
El Pilar está precioso de noche. Hacía fresco y disfruté pasando un poco de frío, la verdad. Además, el "aire helador" de Zaragoza sólo puede traerme buenos recuerdos. Me senté en la Plaza del Pilar y observé la Basílica, los vivos colores de sus tejas, el cielo oscuro, alguna estrella... Después fui al Puente de Piedra y con los ojos cerrados escuché el correr de las aguas del Ebro. De nuevo a casa.
Me doy cuenta de que no tengo ningunas ganas de volver. No hay nada que eche de menos: ni mi casa, ni mi novio, ni mi vida. Hablo con él todas las noches, poco rato, pero es que no hay mucho que contar y si nos entretenemos terminamos discutiendo por alguna chorrada. Ayer me nombró a su madre. No había tenido que pensar en ella durante todos estos días y de repente, otra vez, un nudo en la garganta. No entiendo por qué se me remueven las entrañas.
Es raro no sentir lo que se supone que debiera. Poco a poco voy aceptando mis nuevos sentimientos. Es difícil, no os creáis. Ha sido toda una década, un tercio de mi vida y ahora no es nada. Aunque es muy fácil hablar desde la distancia, todo parece más claro y sencillo
Voy a limpiar la judía verde y a preparar la comida.
Sí, otra vez por aquí
No sé cuándo, cómo ni porqué, pero ahora todo es distinto, yo soy distinta. No es el peso, la ropa, la familia o el dinero, es mi actitud lo que ha cambiado, por fin -todo sea dicho-. Y desde que he cambiado todo va mucho mejor: soy feliz.
Una visita descortés
Una mosca campa a sus anchas en mi salón. No la he invitado, no es bienvenida y no hace ni caso a mis insinuaciones... Me veré obligada a sacar el insecticida.
Termino de ver un capítulo de Anatomía de Grey. Me gusta la serie, esas relaciones imposibles y los amores incontenibles. Siento un poco de envidia, la verdad. Todo es más intenso si proviene de Hollywood. Me parece que a mi vida le falta un poco de algo, una "chispa".
Pondré música, todo es mejor si hay música.
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