El domingo estuve hablando con mi novio de determinismo cuántico. Suena estupendo, ¿verdad? Yo es que soy de Letras, así que estoy más .... con las teorías filosóficas sobre la naturaleza del hombre o los conceptos universales absolutos. Pero bueno, que después de haber visto siete temporadas de Big Bang Theory una se atreve a opinar sobre las teorías cuánticas.
No, ahora en serio: determinismo vs. libre albedrío. Resulta que hay una tercera opción: la aleatoriedad. Resulta que los átomos tienen la función "voy a tener suerte".
¿No os parece muy triste pensar que no tenemos disponibilidad sobre nosotros mismos más allá de las reacciones físicas? A mí sí, pero quizá es por alguna conexión sináptica así que no sé qué importancia tiene.
Lo bueno del determinismo es que excluye la responsabilidad: si uno no puede decidir porque todo comportamiento es una reacción invariable a una serie de condicionantes, no existe el bien y el mal, ni la posibilidad de actuar de otra forma. Vamos, que cada mañana cuando suena el despertador a las seis y media y yo me doy la vuelta y paso de levantarme a hacer deporte, no estoy eligiendo, es que simplemente no puedo hacer otra cosa. Si es así, no puede existir la culpabilidad. ¡Qué alivio! Todo este tiempo pensando que era una vaga indomable... El caso es que, sensu contrario, tampoco deberíamos sentirnos orgullosos porque ningún esfuerzo es tal, sólo actuamos de la única forma posible.
No cuela, ¿verdad? No, no cuela. No creo en el determinismo. Me parece que podemos elegir. Cuesta, un huevo para ser exactos. Y como cuesta, todos lo sobemos, no vamos a quitarle el mérito a quien lo consigue, que sólo faltaba...
Yo por mi parte voy a empezar con el cambio, ahora, ya. Os adelanto que lo de los horarios estrictos no me va. Es que además muchas veces el trabajo no me deja seguirlos. Ayer por ejemplo, me quedé a comer para llegar antes para poder estudiar y después hacer deporte, pero lo que pasó es que "me entró la inspiración" (que la abogacía tiene una gran dosis de ello) y paré porque eran las ocho de la noche pasadas y llevaba desde las nueve de la mañana trabajando... (las entradas están programadas, aprovecho los ratitos por la noche, así que no, no me paso las mañanas posteando).
Mi novio es Ingeniero Informático, ¿os lo he dicho? Pues resulta que el análisis es una fase importantísima: establecer los requisitos, los supuestos de uso, etc. Y ahí voy yo:- Trabajo. Soy abogada y trabajo por cuenta propia (sí, no tengo Jefe), pero estoy en el Despacho de mi tío (o sea, que sí tengo Jefe). No tengo un horario rígido, nadie me mira mal por llegar diez minutos tarde, pero se espera que pase unas horas, sobre todo porque el no-Jefe es un adicto al trabajo. Tengo que pasar 8 horas en el trabajo mínimo, más dos cafés: 9 horas. Eso supone que llegando a las 8'30 - 9'00 de la mañana puedo salir de la oficina a las 17'30 - 18'00. Eso si no tengo algo concreto, que los abogados somos mucho de plazos y trabajo de última hora.
- Estudios. Estoy haciendo un Experto Universitario al que debería dedicar (aterrador) tres horas diarias. Como no me da el día para más, yo le voy a dedicar dos y que los de la UNED se den con un canto en los dientes :P
- Ejercicio. Resulta que la actividad física es importantísima. Antes no concebía que alguien pudiera pasar un día sin hacer ejercicio (la adolescencia, qué edad tan maravillosa) y aquí estoy yo, que pasan las semanas y la única actividad que realizo es ir caminando al trabajo... Una hora para empezar.
- Dormir. Los ejemplares de sábado sentimos un apego especial por las sábanas... Además, el cutis se resiente y una ya pasa la treintena (por poco, que conste).
Sí, soy consciente de que estas cuatro premisas van a ocupar el 83'3% de mi tiempo (no es aproximado, lo he calculado) y teniendo en cuenta que se me va una hora en desayunar y arreglarme, otra en ducharme y me gusta leer, sólo me queda libre el 4% del día... Pero esta opción me deja libres los fines de semana (benditos fines de semana, ojalá durasen tres días).

