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sábado, 2 de julio de 2011

La niña que soñaba con que Superman la rescataba del colegio

Las monjas. ¿Las grandes desconocidas? ¿Las siempre vilipendiadas? En mi más tierna edad y durante dos años asistí a un colegio de monjas en Zaragoza, Las Escolapias. De esa época guardo recuerdos muy nítidos: recuerdo a mi profesora de 1º de preescolar, una señorita joven y cariñosa, y el aula, contigua y unida por una puerta a la clase de 2º de preescolar, con una señora mayor de pelo oscuro y más antipatica. Recuerdo rezar el Padre Nuestro cada mañana al llegar a clase, el uniforme con la falda-peto azul marino, el cuarto de baño que había en el pasillo, las mesas, el patio de recreo a dos alturas, el comedor, el aula de juegos de mesa y la monja (buenísima y con infinita paciencia) que se ocupaba del aula y de jugar con nosotras a las damas. También recuerdo a Alberto, el primer niño que me gustó (sí, en 2º de preescolar).

¿Pero sabéis qué recuerdo más nítidamente? El aburrimiento. Me aburría muchísimo en ese colegio porque siempre terminaba la primera y en vez de ponerme algún otro ejercicio tenía que esperar de brazos cruzados (sí, de brazos cruzados con 5 años) a que el resto de mis compañeros acabaran. ¿Qué hacía durante ese tiempo? Mirar al techo, altísimo (cualquier cosa relacionada con el tamaño y las distancias está distorsionada porque era muy pequeña) e imaginar que se resquebrajaba, aparecía Superman y me liberaba de aquella tortura. 

Me resulta muy curioso guardar recuerdos de esa época, pero los he comparado con los de mi madre y se corresponden, así que no son inventados.

Me acuerdo perfectamente de un día en que un ratoncillo cruzó la clase, de cómo nos alborotamos todos (incluida la profesora) y de que cuando fui a ponerme mi abrigo rojo para irme a casa noté que algo me subía por el brazo, grité, lo tiré al sueño y de la manga surgió de nuevo el ratón. 

Recuerdo el primer día de colegio de mi hermana (yo soy mayor, así que ya había asistido a un curso cuando ella empezó) y de que lloró desconsoladamente. Ella era un bicho: un día, junto con su amiga Raquel, se subieron a un tejado (se accedía fácilmente o eso creo recordar), se quitaron la ropa y se pusieron a tomar el sol en bragas... :D

Pero también hay muchas anécdotas que yo no recuerdo y que me mi madre ha completado: un día llegué a casa contrariada porque la profesora había dicho en clase que quien tuviera que hablar que saliera fuera, así que agarré a mi amiga y salimos al pasillo, pero cuando terminé ¡no nos dejó volver a entrar! Era mi "etapa literal" :P

¿Vosotras os acordáis de cosas de cuando erais pequeñas?

2 comentarios:

  1. sí! yo recuerdo que en la guarde los niños no querían jugar conmigo a nada, ya fuera a actividades físicsa como intelectuales, porque les ganaba siempre O.O serán malos perdedores...

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  2. Jejejeje... A mí todas las niñas de clase me pedían que les dibujase princesas para colorear: les hacía melena, corona, pendientes, collar y anillo a juego, vestido y zapatos. Vamos, lo que se dice una princesa en toda regla :P

    Un besito!

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