Es curioso como a veces nos devanamos los sesos con problemas que no lo son, para los que tenemos la solución pero no la admitimos, quizá porque no nos gusta. Me gusta la palabra que usan los americanos "issues" porque no lo identifico exactamente como "problema", sino como "asunto". Sí, todos tenemos "temas" pendientes, "cuestiones" que esperan a que hagamos caso de esa vocecita interior que oímos tan claramente y seguimos ignorando. Tengo sentimientos encontrados sobre L, esta chica con la que todos los días me tomo un café por la mañana, la ex-novia del hermano de X. Por un lado está lo que siento, algo que me repele, y por otro está mi cabeza, que me dice que eso son tonterías.
Voy a hacerle caso a mi corazón. Es una buena chica, pero proyecta los problemas que tiene con su ex-novio en mí. X no se parece en nada a su hermano y yo tampoco me parezco a ella. Somos personas distintas en situaciones diferentes. Además, sé que las cosas que le cuento las comparte con mi suegra. Quería ver en ella una amiga, pero no lo es.
Mi novio siempre dice una frase que me hace mucha gracia: "todo el mundo va a su rollo, menos yo que voy al mío". Es algo en lo que yo debería trabajar (de hecho estoy trabajando en ello y, según mi Guía Espiritual, soy mucho más asertiva). Tengo que dejar de depender de los demás, de sus opiniones. Sé estar sola, pero no sé hacer de mí misma mi prioridad.
No me hace falta meditar más sobre ello. La cosa está clara.
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