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viernes, 27 de febrero de 2026

El paseo de ayer duró una hora y media. Avda. Clavé, C/ Gral Mayandía, Paseo Maria Agustín, Paso de Pamplona, Plaza Paraíso, Paseo Independencia, C/ del Coso, C/ Alfonso I, Plaza del Pilar, Paseo Echegaray, Puente de Piedra, C/ Jaime I, C/ del Coso, Paseo Independencia, Plaza Paraíso, Paseo de Pamplona, Paseo Maria Agustín, C/ Gral Mayandía, Avda. Clavé.

El Pilar está precioso de noche. Hacía fresco y disfruté pasando un poco de frío, la verdad. Además, el "aire helador" de Zaragoza sólo puede traerme buenos recuerdos. Me senté en la Plaza del Pilar y observé la Basílica, los vivos colores de sus tejas, el cielo oscuro, alguna estrella... Después fui al Puente de Piedra y con los ojos cerrados escuché el correr de las aguas del Ebro. De nuevo a casa.

Me doy cuenta de que no tengo ningunas ganas de volver. No hay nada que eche de menos: ni mi casa, ni mi novio, ni mi vida. Hablo con él todas las noches, poco rato, pero es que no hay mucho que contar y si nos entretenemos terminamos discutiendo por alguna chorrada. Ayer me nombró a su madre. No había tenido que pensar en ella durante todos estos días y de repente, otra vez, un nudo en la garganta. No entiendo por qué se me remueven las entrañas. 

Es raro no sentir lo que se supone que debiera. Poco a poco voy aceptando mis nuevos sentimientos. Es difícil, no os creáis. Ha sido toda una década, un tercio de mi vida y ahora no es nada. Aunque es muy fácil hablar desde la distancia, todo parece más claro y sencillo 

Voy a limpiar la judía verde y a preparar la comida.

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