He dejado muchos diarios a medias. Siento que en estos veintinueve años no he sido una única persona, quizá por eso me siento tan mayor. No veo una línea, todo han sido puntos y aparte, un nuevo párrafo. Nunca termino de ser sincera conmigo misma porque tengo la sensación de que si lo fuera me hundiría en el mayor de los abismos: la decepción. Está "todo lo que no he conseguido", "todo lo que he hecho mal" y "todo lo que ni siquiera he intentado". Todo está en esos diarios.
Me siento sola, incomprendida, vacía. Siento que no pertenezco a ningún sitio y que nada ni nadie me pertenece a mí. Ahora mismo soy una persona triste que simplemente deja pasar el tiempo. Me he decepcionado porque me creía capaz de mayores y mejores cosas, cosas que ya no están a mi alcance. Así que espero y nada cambia, porque yo no lo hago.
He dejado la cama, ahora siento el frío de las baldosas en mis piernas, y su dureza. No entra mucha luz por la ventana, un dormitorio lúgubre, feo. Pero hay una puerta abierta, la posibilidad de salir de aquí, de hacer las cosas de forma diferente.
Os diré qué es lo que sé, porque late dentro de mí y es una certeza no una convicción ni una creencia: sé que las cosas no son difíciles, no lo son para mí y no tienen que serlo para ti. No hay una única oportunidad de ser feliz, porque la felicidad está aquí, en cada uno de nosotros. Levanta tu culo, muévete y coge una salida si sabes que esta carretera no te lleva a ningún sitio porque, amigo, nadie puede cambiar la dirección que ha tomado tu vida, sólo tú.
¿Qué quiero? Vivir esa vida apasionante que me está esperando al otro lado de la puerta. No hay límites, excepto los que nosotros mismos nos imponemos. ¿A qué esperamos entonces? Just be brave every single day, 'cause it's your life.
Cierra los ojos y piensa cuál es tu mayor miedo. Empezaré yo: me aterroriza pensar que se me ha escapado "lo mejor de mi vida", que sólo quedan "los restos", que todo lo que pudo ser no fue ni será nunca. Ese es mi mayor temor: que "esto" sea todo lo que hay. Pero de qué voy a quejarme si no he hecho nada por cambiarlo.
Cierra otra vez los ojos, aparta ese temor de tu corazón, aléjalo de ti y no vuelvas a dejar que entre. ¿Qué puedes hacer ahora, en este mismo, maravilloso y eterno instante para ser feliz? ¿Qué es lo más inmediato? ¿Cómo te sentirías un poco mejor? Sólo lo suficiente para que puedas dar un paso más... No tienen que ser grandes cosas, porque son las pequeñas las que nos hacen sentirnos mejor. ¿Quizá te atormenta una mala contestación? ¡Discúlpate! Deja que te perdonen y perdónate a ti mismo. ¿Sientes que te dejas pisotear? ¡Que no ocurra ni una sola vez más! No hace falta ser maleducado, ni rudo, ni grosero, sólo tienes que respetarte a ti mismo y hacerte respetar. Muchas veces aguantamos comentarios o situaciones que nos hacen sentir pequeños. Hay dos opciones: puedes ignorarlas, pero hace falta una gran dosis de seguridad en uno mismo y ser consciente de que realmente no te afecta, o puedes interrumpir esa dinámica. ¿Cómo? No tiene que ser a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera... Cada uno tiene un timing distinto. Y no hay que hacer sentir a la otra persona mal, sólo, quizá, no imponernos, porque no se trata de eso, sino dejar claro que estamos ahí. No sé, es difícil. Desde luego es algo que yo no controlo pero en lo que voy a trabajar a partir de este mismo momento. O conseguimos que no nos hieran o detenemos esas conductas, pero, aguantar estoicamente no sirve de nada, porque sólo te hace acumular más rabia y terminas explotando por una nimiedad y obviando lo importante.
Tengo los ojos cerrados. ¿Qué me haría ahora mismo estar más cerca de la felicidad? Me sentiría mejor si la casa estuviera limpia, si yo me sintiera limpia y renovada. Step by step, but always run up stairs.
No hay comentarios:
Publicar un comentario