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martes, 10 de mayo de 2011

¡Ajá! Ahora todo tiene sentido

Peso: - 0'5 kg

El otro día vi un reportaje: "Por qué la gente delgada no engorda". Realizaban un experimento con 10 personas jóvenes de ambos sexos que consistía en que debían ingerir el doble de calorías diarias durante un mes sin realizar ningún tipo de ejercicio físico. Lo más curioso: hubo un chico que aunque engordó (poco, la verdad) aumentó más masa muscular que grasa (¡!).  Ya, unbelievable. Además explican que existe un gen con distintas variables que controla, por decirlo de alguna manera, la capacidad de seguir comiendo una vez saciado. Realizaban otro experimento con niños en una guardería: después de comer les preguntaban cómo de "llenos" estaban (con dibujitos y esas cosas). Prácticamente todos señalaban que estaban totalmente "llenos". Entonces, mientras coloreaban, les ponían platos en las mesas con galletas de chocolate: mientras unos no dejaban de comer, dejando de un lado los lapiceros, otros apartaban el plato y no cogían ninguna galleta.

Yo no sabía que existiera un gen "gordo", pero tiene todo el sentido del mundo, tened en cuenta que mi sobrenombre es "saquito sin fondo". Debe ser maravilloso sentirse saciado y que la comida no te atraiga. Yo puedo estar delgada y mantenerme así, pero siempre tendré que controlarme porque no es algo que salga de mí naturalmente. Me imagino que es cuestión de mentalizarse.

Por cierto, también comentaban en el reportaje que el cuerpo tiende a "mantener" el peso, de manera que cuando nos ponemos a dieta el cuerpo "lucha" contra ella y una vez la finalicemos tenderá a aumentar. De forma que me parece que la etapa de consolidación es la forma perfecta de que nuestro cuerpo entienda que ése, y no otro, es nuestro peso ideal.

No obstante, no puedo decir nada malo de mi cuerpo, porque aunque es verdad que yo no siento de forma natural la "sensación de saciedad", sí es verdad que adelgazo bastante rápido y siempre me quedo "durita". También es cierto que cuando adelgazo siempre hago ejercicio, pero no suele ser un sacrificio (por lo menos no lo es cuando ya me encuentro bien, al principio que no puedes ni con tu alma sí, claro).

Por cierto, estoy a 1 kilo de alcanzar el peso que tenía a finales de enero. Si me hubiera puesto a dieta entonces, hoy me habría podido poner una minifalda.

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