Yo no siempre he estado gorda. Nunca he sido una chica delgada (tipo palo), pero desde luego no tenía problemas con la comida. Hasta que dejé de hacer ejercicio. A los 18 años me operé del pecho (por exceso). El año anterior estuve sin hacer ejercicio y engordé: es lo que ocurre cuando dejas de realizar actividad física intensa pero sigues ingiriendo la misma cantidad de comida. Aún así no fue mucho y adelgacé después de la operación. Pero desde entonces, y hace ya 11 años de eso, mi peso ha oscilado muchísimo y cuando digo "muchísimo" me refiero a que he llegado a estar más gorda que ahora y ha pesar 35 kilos menos de los que peso hoy.
La pregunta es ¿cómo he podido dejar que me pasara esto, no una, ni dos, sino en tres ocasiones distintas? No tengo respuesta. Después de engordar, una podría pensar que valoraría más estar delgada y me mantendría. Pues no. Me siento mal por ello, aunque no cambia nada, claro. Tengo un grave problema a la hora de afrontar los problemas: no sé hacerlo con la boca vacía. Yo me río cuando la gente habla del "efecto rebote", es algo en lo que no creo. Yo sólo he engordado comiendo. No conozco ninguna otra forma de engordar. Cuando estaba en el instituto tenía compañeras que como actividad física sólo realizaban las 2 horas de "educación física" que teníamos a la semana. Yo no podía comprenderlo: iba a kárate, baloncesto, natación... Además patinaba, jugaba al fútbol con mi hermano o paseaba con los perros. Pero es que además, en mi casa "se comía bien": nuestra dieta se basaba en carne o pescado a la plancha y verdura o ensalada. La legumbre, siempre lenteja, se preparaba sin chorizo ni aceite, sólo con verdura. Las cenas, generalmente ligeras consistían en tortillas, sopas... La única que tuvo algún problema de peso en la infancia fue mi hermana, pero fue a un endocrino, adelgazó y se mantuvo durante muchos años. Nuestro "exceso" consistía en cenar pizza los viernes mientras veíamos alguna peli.
Y en algún momento llegó la ansiedad. ¿Te acuerdas C? Fue una vez mis padres "volvieron a juntarse" tras un año de separación (que siempre recordaré como el más feliz de mi vida). Mi hermana y yo esperábamos a que mis padres se fueran para comer. Nos preparábamos tarta de manzana con crema pastelera. Hacíamos la masa quebrada y todo. Después recogíamos las cosas y "aquí no ha pasado nada". Pero aún así, el ejercicio contrarrestaba los excesos. Cuando cesó el ejercicio, continuaron los excesos y apareció el sobrepeso.
Cada vez que pienso en mi peso, o más concretamente en las oscilaciones que ha sufrido, culpo a otras personas: a mis padres por una infancia y adolescencia infeliz y a mi novio por no estar a mi lado de la manera en que yo lo necesitaba. Ya no haré eso nunca más. Soy yo la responsable de mi estado actual. Son mis decisiones las que me han traído hasta aquí, pude elegir actuar de otra forma y no lo hice. Puedo elegir entre echar un trado de agua y seguir hacia delante o ir al frigorífico a comer cualquier cosa de cualquier forma para luego sentir pena de mí misma. No me doy pena. Quiero poder sentirme orgullosa de mí misma.
"It's never too late to be who you might have been."
- George Eliot.
Y cada vez que tropecemos nos levantaremos. No importa cuántas veces nos caigamos. Yo tenía un montón de excusas. Ahora sólo estoy yo y no pienso poner ninguna piedra en mi camino, todo lo contrario, tengo la intención de sortear las que me encuentre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario