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martes, 10 de mayo de 2011

Poniendo orden en el caos

Durante un tiempo estuve trabajando con mi padre en su gestoría y decía que le encantaba "poner orden en el caos". Un cliente te trae la contabilidad en forma de una carpeta de recibos y facturas desordenadas y tú obtienes un listado, ordenado cronológicamente, de anotaciones en el "debe" y en el "haber". Tengo buenos recuerdos de mi padre, pero también muy malos. Ya sé que no se puede vivir recordando sólo lo malo de las personas, pero cuando hay tanto no puedes evitar que pese. 

Me encantaría pensar que mis hermanos y yo, sus hijos, somos lo más importante que tiene, pero no sería cierto. Hace más de un año que no le veo ni no tengo noticias suyas (si obviamos un breve intercambio de mails) y no siento que me falte nada. A veces pienso en él, siempre me vienen a la mente buenos recuerdos, la verdad. Pero eso es en lo que se ha convertido para mí, en un momento de un día cualquiera. No hay ninguna expectativa por mi parte de que esta situación cambie. Es una persona que no veo a mi lado cuando pienso en el futuro.

Qué cosas, ¿verdad?

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