Espero que las náuseas, el mareo y el calor que siento no sean a causa de ningún virus... Pero qué calamidad, con lo mala enferma que soy. Generalmente no tengo dolores, salvo alguno de cabeza y ya bastantes menos, la verdad. El caso es que cuando me pongo enferma soy una quejica inaguantable, una enferma malísima que no para de quejarse y gemir. Un asco de persona, vamos. Además, odio la sensación de estar enfermo: los sueños raros, el mareo, el sudor...Así que, por mi bien y por el bien de los que me rodean, esperemos que no me ponga mala.
Bueno, vale, que toca mirarle el lado positivo a todo: ¡cuando me pongo enferma siempre adelgazo!
Que te mejores... !!!!
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