Hoy me he saltado la dieta. Lo he hecho de forma consciente y controlada: un poco de pan, queso curado y jamón serrano para desayunar y un solomillo de ternera con cebolla y manzana asada para comer. Para merendar, mi yogurcito con salvado de avena y para cenar queso fresco batido con edulcorante. ¿Lo mejor de todo? Ni un remordimiento, ni medio.
Mañana puedo volver a subirme a la elíptica (el osteópata me ha puesto el pie "a punto"), así que espero mejores resultados que los de estos últimos diez días.
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